viernes, 12 de junio de 2015

De las violaciones positivas y el delito de violación

Las mal llamadas violaciones positivas versus el delito de violación.


            Últimamente, se ha puesto de moda en los fanfics —principalmente ­yaoi— un fenómeno denominado «violaciones positivas», algo que también es posible encontrar en varios mangas de dicho género. Lo anterior, ha suscitado diversos debates en foros, grupos de Facebook e incluso comentarios en los fanfics que se encuentran en esta situación, lo que ha derivado en denuncias, fanfics eliminados, lectores molestos y un sinfín de situaciones. Pero ¿qué es una violación positiva y por qué molesta tanto a algunos lectores y escritores de fanfics, además de estar prohibido en diversas páginas web de fanfics?

A simple vista y sin ahondar en qué es, resulta una construcción bastante curiosa, por no decir contradictoria: el término «violación» es, por sí mismo, algo negativo. Por ello, resulta absurdo pensar que algo esencialmente negativo pueda considerarse como positivo. Ello se debe a que la definición de violación nos da cuenta de una acción moral y socialmente mala y, por consiguiente, reprochable: la violación es una agresión, una infracción o un atentado, ya sea a una ley, a una persona o a un lugar.

            Entonces, ¿cómo puede ser positiva una violación?

Llámese «violación positiva», a aquellas situaciones en las que la violación, como agresión sexual a una persona, se disfraza como un acto de amor. «Te violo, porque te amo» o «Me violó, lo amo/me ama» o «Quiero que me viole», son frases de uso frecuente para ilustrar este concepto. Y, por raro que parezca, es algo que se da con mucha frecuencia tanto en comentarios «inofensivos» en foros, reviews, etc; como en fanfics cuya premisa principal es que el personaje que hará como pareja de turno del protagonista, lo viole porque lo ama, sólo para terminar con un protagonista perdidamente enamorado de su violador, bajándole el perfil a tan ruin acto. Tampoco debemos olvidar aquellos casos en los que el protagonista viola a media escuela sólo por ser un calentón, nadie reclama por ello y encima pareciera ser que a todos los personajes les gusta que los violen.

            En los casos de violación positiva, se muestra el delito de violación sexual como un símil de una relación sexual consentida sin serlo, sin tener siquiera un pequeño atisbo de serlo; y lo hacen pasar como algo normal, aceptable e incluso deseable. Así mismo, más de alguna vez hemos escuchado o leído expresiones como «Quiero que me viole» o «Quiero violarlo». No. No quieres que te violen, ni menos violar a alguien. Puede que sea broma, pero la deformación de un concepto como lo es la violación sexual, considerado legalmente como un delito grave contra las personas, puede traer efectos negativos y nocivos.

En ningún caso, la violación es un acto de amor, por mucho que así lo piense el violador. Lo más probable es que quien lo haga diciendo que ama o es un amor enfermizo o es un mero capricho o es obsesión pura, casos que probablemente necesiten una pequeña temporada en un psiquiátrico o merezcan tratamiento psicológico. Lo anterior es porque el violador busca, a través de su conducta, humillar a la víctima, castigarla o vejarla. Si fuera un acto de amor, ¿ustedes creen que existiría el delito de violación al cónyuge, conviviente o pareja? Porque sí, una persona también puede violar a su pareja, y eso es un delito.

Hay gente que cree que forzar a la pareja a tener relaciones sexuales no está mal, porque es su «deber», o bien, hay personas que le bajan el perfil a la violación diciendo «Pero le gustó», «Pero tuvo un orgasmo», «Pero eyaculó», «Pero no se resistió». Ninguna de las excusas anteriores sirven para disminuir el reproche que merece el delito de violación, porque éste NO PROTEGE las relaciones familiares ni amorosas, NI TOMA EN CUENTA las circunstancias anexas al hecho. Este delito PROTEGE la integridad de las personas como individuos sexuales: protege su derecho a ejercer su libertad sexual con quien quiera y cuando quiera, siempre y cuando se respete la libertad del otro a hacer lo mismo.

            «Me violó, pero me enamoré perdidamente de él». ¿De verdad? Si te enamoras de tu violador, lo más probable es que necesites un psicólogo, porque eso es imposible, ni siquiera hay un mínimo de posibilidad de invocar el famoso Síndrome de Estocolmo para justificarlo. Puede que la persona crea que se enamoró, pero no lo está. Y no, no es Síndrome de Estocolmo, porque este es una reacción psicológica que tiene su origen en el mero instinto de sobrevivencia: es un método de defensa.

            ¿Cuál es el principal problema con las llamadas «violaciones positivas»?

Más allá de lo contradictorio del término y de lo recientemente expuesto, el problema fundamental es que está PROHIBIDO. La mayoría de las páginas Web que permiten la publicación de historias o fanfics, prohíben expresamente mostrar bajo una luz positiva la violación, las drogas y la pedofilia. Es más, en algunos países es delito, por ejemplo, la pornografía en donde se simulen  violaciones. Si bien es cierto que cada quien puede escribir lo que quiera, la libertad de creación tiene un límite, todos los derechos y libertades tienen un límite: los derechos y libertades de los demás.

            En este punto, alguien puede decir: «¡Pero es ficción!». Sí, lo sabemos, pero no porque sea ficción vas a inventarte un mundo en donde violar sexualmente a las personas sea lícito y bien mirado o, tal vez, sí puedas, siempre y cuando busques la forma de mostrar que en realidad no es bueno, por ejemplo, a través del sufrimiento del personaje violado.

            Por otro lado, y más o menos relacionado con las violaciones positivas e incluso, me atrevería a decir, confundidas como una violación positiva, tenemos la famosa «Fantasía de Violación». Esta fantasía es una práctica consentida, un juego o fantasía sexual, en donde la pareja simula una violación, sin serlo. Al ser una relación sexual consentida, difícilmente podemos catalogarla de violación propiamente tal, porque lo que hay es una mera recreación, una ilusión de violación. De hecho, y por muy raro que parezca, el número de hombres y mujeres que tienen la fantasía sexual de ser violados o violadores, es muy alta, pero esto en ningún caso quiere decir que quieran que alguien los viole o que quieran violar a alguien: sólo es una forma en la que expresan que les gustaría probar el sexo rudo, por así decirlo.

            En el BDSM se conoce como Rol de sexo forzado, en donde hay una ilusión de falta de consentimiento, pero que en el fondo sí la hay. Esto último quiere decir que sí puede haber un cierto grado de violencia, pero, como en toda escena BDSM, es importante el uso de palabras de seguridad y el establecimiento de reglas previas.

            Puede ser este el causante de la gran confusión en las llamadas violaciones positivas en los fanfics. Es probable que algunos autores hayan querido retratar en realidad una fantasía de violación y terminaron escribieron una verdadera violación sexual. Ahora bien, es cierto que muchos mangas tienen algo de culpa en todo este asunto como Junjou romantica y Koi suru boukun, pero no por ello ha de replicarse en fanfics que no pertenecen a dichas categorías.


            En la mayoría de los países del orbe, la violación constituye uno de los delitos más graves de las distintas legislaciones, incluso puede llegar a ser un delito de lesa humanidad o un crimen de guerra. Esto es porque, una violación constituye un atentado grave tanto a la persona como a sus derechos, un menoscabo a su integridad física y psicológica, a su honor y dignidad, a su sexualidad, a su libertad y a su capacidad de autodeterminarse sexualmente. Es una agresión que denigra a la víctima como persona humana y coarta el ejercicio de su libertad y derechos.
           
            Ya sabemos qué son las violaciones positivas, pero ¿qué es una violación sexual? ¿Cuáles son sus elementos? ¿Qué la diferencia de otras agresiones o delitos sexuales?

            Definir qué debemos entender por violación sexual resulta bastante difícil, tomando en consideración que cada país tiene una legislación que puede definirla o consagrarla de forma distinta, o bien, considerar casos que en otras leyes del mundo pueden configurar delitos distintos o, derechamente, no ser delitos.

            Según la RAE, una violación es la «acción y efecto de violar»; y violar, en su segunda acepción,  es «tener acceso carnal con alguien en contra de su voluntad o cuando se halla privado de sentido o discernimiento».

            Si bien la definición no es del todo precisa, sí retrata los elementos comunes a toda violación, sin atender a la legislación de cada país. Estos elementos son copulativos, es decir, deben darse o concurrir los tres. Si falta uno de estos elementos ya no estamos ante una violación, sino ante un delito de abuso sexual.

Los elementos son:
           
1.      El acceso carnal
2.      La falta de consentimiento
3.      La violencia, intimidación o abuso por parte del violador.

1.      El acceso carnal.

Se entiende ordinariamente por acceso carnal a la penetración (sí, con el pene). Dicho acceso puede ser por tres vías: vaginal, anal o bucal.

He aquí que seguramente se preguntarán: ¿sólo los hombres pueden violar? Pareciera ser que sí. De hecho, antiguamente, algunos códigos penales configuraban la violación diciendo que «comete violación el varón que yace con mujer sin consentimiento». Al modernizarse las legislaciones en la materia, se cambió el «yacer» por el «acceso carnal» y se eliminaron las referencias al hombre como único sujeto capaz de ser violador y, con ello, la mujer dejó de ser la víctima exclusiva de este delito. Sin embargo, eso no eliminó la idea de que sólo los hombres pudieran ser violadores.

A pesar de ello, algunos juristas plantean que la mujer también puede cometer el delito de violación, ya sea una violación por vía bucal (cunnilingus forzado) o una violación inversa (hacerse acceder carnalmente). Pero más allá de la discusión, lo cierto es que, atendiendo a lo que busca proteger todo delito sexual, es indiferente quien sea el sujeto activo o violador, porque debe entenderse que el «acceso carnal» debe producirse sin el consentimiento de alguno de los participantes, ya sea el que penetra o el penetrado.

            También existe discusión acerca de si el acceso bucal o fellatio in ore constituye delito de violación, pero varias legislaciones en el mundo han zanjado esta discusión estableciendo explícitamente que lo es. El problema está en que algunas leyes consideran que la violación es el acceso carnal por vía vaginal o anal, por ende, no consideran el acceso bucal como violación, por lo que, en esos casos, podría ser un abuso sexual.

            Ahora bien, la idea de «acceso carnal» encierra sólo la penetración o la introducción del miembro viril, pero algunas legislaciones —como la española— incorporan en la violación la introducción de otros miembros corporales (un dedo, un brazo, la lengua, etc) o de objetos, pero en ambos casos sólo se cometerá el delito cuando la introducción sea vía vaginal o anal (en caso que la vía oral también forme parte del delito). En otros países, esto último es considerado un delito distinto a la violación, un tipo de abuso sexual.

            2. La falta de consentimiento

La falta de consentimiento, ciertamente, no merece mayores explicaciones. Sencillamente, el acceso carnal debe realizarse en contra de la voluntad de la víctima o sin tener su consentimiento. Por eso, si en el absurdo e imposible caso de que alguien te pregunte «¿puedo violarte?» y tú respondas «sí», automáticamente eso se convierte en una relación sexual consentida. Pero ojo: ese consentimiento no es absoluto, porque puedes arrepentirte en el camino, incluso durante el acto, configurándose desde entonces la falta de consentimiento.

            Ahora bien, el hecho de ir contra la voluntad de la víctima, importa dos aspectos:

a) La víctima ha negado su consentimiento.
b) La víctima no puede prestarlo

¿Cuándo no puede prestar su consentimiento?

i)      No tiene edad para discernir (menores de 14 años, generalmente)
ii)    Está privada de sentido o no puede oponer resistencia (está inconsciente, dormida, drogada, alcoholizada)
iii)   Está privada de razón (inserte enfermedad psicológica).

En los dos últimos casos, el simple hecho de, por ejemplo, tener sexo con una persona drogada o dormida o con alguna enfermedad psicológica grave, no configuran por sí solos el delito de violación: se exige un requisito adicional. Dicho requisito es que exista un abuso de esa condición o, más bien, un aprovechamiento de ella. Es decir, el violador realiza la acción de violar aprovechando que la víctima se encuentra en esa situación de vulnerabilidad.

Y ojo: cualquier relación sexual con un menor de 14 años —de 13, 15 ó 16, según algunas legislaciones—, se considera violación, aun cuando sea una relación sexual consentida (porque se considera que no pueden discernir). Esto último se denomina «violación impropia».

            3. La violencia, intimidación o abuso por parte del violador

¿Se llama violación por ser violenta? No necesariamente. Es forzada, sí, pero es forzada porque no se cuenta con el consentimiento de la otra persona, es decir, se está vulnerando su derecho y libertad a elegir con quién desea ejercer su sexualidad. Así las cosas, la coacción a la que es sometida la víctima puede tener, principalmente, dos modalidades:

                        a) Fuerza física (violencia): golpear, forcejear, jalar, etc.
                        b) Fuerza moral (intimidación): amenazas de todo tipo.

            Aquí también caben otras modalidades o situaciones, a saber: i) aprovecharse de la incapacidad de la víctima para oponer resistencia, ii) abusar de la enajenación o trastorno mental de la víctima, iii) ser varios los violadores, iv) abusar de la relación de confianza o parentesco, v) abusar de la posición de dependencia, autoridad o poder, vi) abusar de la inexperiencia o ignorancia sexual de la víctima; entre otras. Algunas modalidades de las recién mencionadas (principalmente, las tres últimas), suelen constituir agravantes del delito de violación, pero, en algunos países, constituyen un delito distinto llamado «Estupro», cuyas víctimas sólo pueden ser menores de edad, pero mayores de 14 años, generalmente.

            Hay que hacer presente que el delito de violación es un delito de mera acción, es decir, sólo basta el acceso carnal para que el delito se configure y sea penado, por tanto, no importa si hay excitación, ni eyaculación ni orgasmo: el simple hecho de la penetración sin consentimiento es suficiente. Esto es en contraposición a los llamados delitos de resultado, como por ejemplo, el homicidio, en donde es necesario que haya un muerto (resultado) para que esté consumado, porque, si no lo hay, el delito de homicidio podrá estar tentado o frustrado. El delito de violación, en cambio, sólo admite un delito tentado o consumado.

            Si bien el delito de violación es el más grave dentro de los delitos que atentan contra la sexualidad, integridad, libertad y autodeterminación sexual, las legislaciones del mundo consagran otros delitos que van cubriendo, escalón por escalón, todos y cada uno de los actos que puedan llegar a afectar sexualmente a las personas. De este modo, si existe un acto que no es violación, será otro delito.

¿Qué otros delitos pueden ser?

            Al igual que la violación, hablar de otros delitos sexuales también es complicado porque cada legislación puede consagrar los delitos que quiera y cómo quiera. Pero, someramente, podemos distinguir: el estupro, el abuso sexual o abuso deshonesto, la facilitación y promoción de la prostitución y pornografía infantil. El más importante de todos estos es el delito de abuso sexual o abusos deshonestos, porque actúa como figura residual de los delitos sexuales, es decir, en él caen todas las conductas de índole o significancia sexual que no se castigan por los otros delitos sexuales, ya sea porque no se cumplen los requisitos de la violación (por ejemplo, no hay acceso carnal), ya sea porque se trata de una conducta de relevancia, significancia o índole sexual que pueda afectar la autodeterminación del otro (por ejemplo: tocaciones en partes íntimas, obligar a alguien a que te masturbe u obligarla a que ella misma lo haga o hacerlo tú mismo y obligarla a que mire; obligarlo a ver pornografía).

Resumiendo:

¿Puedes escribir sobre violaciones? Sí, si puedes, pero ¿es necesario que X personaje viole a Y, y que Y luego se enamore de X? No. Hay mil y un formas de hacer que Y se enamore de X, sin necesidad de la violación. «Lo violó, pero le gustó», bueno, el gustar o no, llegar al orgasmo o no, es totalmente IRRELEVANTE para la configuración del delito de violación, porque, como ya vimos, se requiere sólo la concurrencia de esos tres elementos fundamentales (pueden haber más, sí, pero nunca lo será el llegar al orgasmo, por ejemplo). Si se dejó o cooperó no significa que haya accedido voluntariamente a hacerlo, por lo que decir que hubo consentimiento es difícil: cualquiera diría que sí y le haría de todo al violador si éste te estuviera amenazando con un cuchillo o con que te va a matar. «¿Y si primero no quería, pero después sí?», entonces no hablemos de violación, porque, con suerte, podríamos hablar de una tentativa de violación.

                       
         El delito de violación es un delito grave que se configura con la concurrencia de tres elementos: el acceso carnal, la falta de consentimiento y la violencia, abuso o intimidación. Si falta alguno de ellos, ya no podemos hablar de violación, sino que estamos en presencia de un delito distinto. ¿Por qué?, porque los delitos sexuales se regulan, generalmente, en forma de escala descendente, desde el delito más grave hasta el menos grave, de manera tal que sea posible abarcar todas las conductas habidas y por haber que pongan en peligro la libertad sexual de las personas y su capacidad de autodeterminarse. De esta forma, todo lo que no sea violación, es otra forma de delito sexual, ya sea estupro, actos sexuales distintos al acceso carnal y actos de significancia sexual (comúnmente, abuso sexual), pornografía infantil y prostitución de menores. 

            No importa si quieres tocar este tema en alguna de tus historias, lo que importa es que verifiques que el sitio en el que publicas lo permita, y que no lo toques baja una luz positiva haciéndolo ver como aceptable y deseable. No es un acto de amor bajo ningún aspecto, pero eso no quita que el violador en serie de la historia que estás escribiendo sí lo crea así. Todo está en cómo desarrolles la trama y a tus personajes.

Se despide, Zelden.


Nota aclaratoria: Para la realización de esta entrada, se tuvieron a la vista los Códigos Penales de los siguientes países: Chile, Argentina, México, España y Alemania.

2 comentarios:

  1. Como dices... creo que uno de los errores más notorios de esto es que el concepto de violación de ha deformado al grado de usarlo como algo positivo y para no decir algo como "quiero tener sexo con él" o algo más vulgar, si quieres. Interesante post. :)

    ResponderEliminar
  2. Es lamentable que un concepto tan desagradable sea visto como un acto de amor puro y verdadero.
    Y no solo se da en el yaoi o en parejas hetero (adultas), incluso se han publicado historias shotacon donde se ve claramente actos sexuales y los disfrazan como algo normal por ser ficción. Pero la ficción igualmente transmite mensajes, y hay quienes leen y disfrutan leer esas barbaridades. Y parece que quienes no están de acuerdo son las personas que están enfermas, porque no toleran que a otros sí les guste.
    ¿Dónde quedó el sentido común?
    Es algo lamentable.

    ResponderEliminar

¡Deja tu opinión!, las respetamos casi todas y no mordemos... bueno, a veces.