lunes, 10 de agosto de 2015

Responsabilidad literaria. Nuestras ficciones reales


La verdad no sé a ciencia cierta si exista el término "responsabilidad literaria", pero es un término que me gusta utilizar a mí y va principalmente sobre el poder que posee cada persona al escribir.

Para nadie es secreto que un escritor es como un pequeño dios, que domina su universo en miniatura, fija sus reglas y hace lo que le da la gana con la ficción que inventa. Esto es cierto en gran medida: el escritor puede hacer absolutamente todo lo que se le plazca con su historia, pero el "puede" y el "debe" son muy diferentes entre sí.

Cada persona es responsable de las palabras que escribe y debe ser consciente de que cada uno de los caracteres que salen de sus manos tendrá un efecto en el subconsciente de las demás personas y aquí no estoy hablando sobre trollear u ofender extraños por internet, eso no debería afectar a nadie pues de hecho ni siquiera son cosas a las que se les presta importancia. Estoy hablando de la filosofía que cada persona plantea.

Ayer escribí un artículo sobre el heterosexismo en el Boys Love, con el cual buscaba nada más y nada menos que llevar al público lector a una pequeña reflexión sobre cómo repercute lo que leemos en nuestra forma de ver el mundo, ahora, tras encontrarme nuevamente con las palabras de Seregil, deseo reabrir el debate.

Los autores profesionales están (o al menos deberían estar) conscientes de todo lo que escriben. Cuando publican ya saben para dónde va a tirar la crítica y cuáles son las ideas que desean difundir. Cada persona escribe porque tiene algo que decir y sabe que cada cosa que publique ayudará a edificar una imagen de sí misma y de su ideología ante los demás. Creo que ya me fui por las ramas. Volviendo al punto, los autores profesionales son conscientes del bien o el daño que hacen cuando publican, el problema es que la mayoría de autores aficionados (como nosotr@s) no cree que sus palabras tendrán un impacto y utiliza el enorme poder que tiene entre sus manos de manera irresponsable, cuando realmente deberíamos recordar al Tío Ben: "Un gran poder, conlleva una gran responsabilidad".

Aprendemos mientras crecemos y hasta el día de nuestra muerte, pero mientras más jóvenes somos, es muchísimo más fácil el adoptar ideas preconcebidas y obedecer a un adiestramiento mediático, que nos bombardea con modelos de felicidad, bienestar y condiciones "ideales" de vida. Aceptamos sin cuestionar estas ideas en la medida que se nos plantean como sanas y deseables. En este principio se basan las clasificaciones por edad y por eso es que hay muchos libros clasificados como "no aptos para todo público" o para personas "con criterio definido".

Si todo el mundo atendiera a estas advertencias, no habría problema alguno, no habría responsabilidad literaria. El escritor no tendría que cuidar lo que escribe porque el lector sería consciente de lo que está leyendo y tendría la madurez necesaria para distinguir entre el bien y el mal. De hecho esto es lo que aplica para los libros de asesinato: nadie es tan idiota como para creer que matar está bien. El problema son los escritos que tocan temas más sutiles, más íntimos, más sensibles... como las noveletas rosas, las noveletas que se las dan de eróticas y liberadas y sobre todo, los fanfics.

Cuando leemos, por ejemplo, una novela o fanfic de vida cotidiana donde nos presentan un "modelo de relación ideal" con una mujer abnegada y ama de casa que disfruta ser ama de casa (cosa que no es mala per se), nos identificamos con ese personaje porque es cercano. El problema comienza cuando este personaje que disfruta ser ama de casa se encuentra con un marido controlador y abusivo, que no la deja trabajar, estudiar o salir con sus amigos en paz, pero ella lo justifica dando argumentos como "es que me ama tanto que no quiere que nadie más me vea", "lo hace porque me quiere", "el día que no me pegue me voy a preocupar, porque seguramente tiene otra mujer" y ese tipo de cosas que dicen las víctimas de violencia doméstica para consolarse a sí mismas.

Ese es únicamente un ejemplo al azar, por supuesto. En el mundo de los fanfics raras veces se da una situación como esa, pero sí se dan muy a menudo las mal llamadas "violaciones positivas", o más correctamente "violaciones bajo luz positiva", sobre las cuales ya se ha hablado antes (varias veces) en este blog. La desgracia con este tipo de escritos es que nos presentan la violación en dos vertientes:

1-El simple y llano sexo: A algunas niñas idiotas, seguramente, les  intimida decir "sexo", así que van y dicen algo muchísimo peor: "violación", como sinónimo de sexo. Esto hace que la visión del mundo de sus lectoras (igual de jóvenes e inmaduras) se distorsione y dejen de ver las violaciones como el delito que son, para pasar a ser un sinónimo de algo placentero y deseable.

2-El maltrato físico, psicológico y sexual como muestra de amor: Otras tantas personas igual o más idiotas plantean las relaciones abusivas como relaciones sanas y deseables. En el primer capítulo el personaje "seme" ataca al "uke" y lo fuerza a tener sexo (que el personaje sometido reaccione o no físicamente es independiente de si es forzado o no) y el segundo, ya están viviendo juntos como una familia feliz, cuando en realidad eso nunca podría ocurrir con una víctima de violación. Es ilógico, incoherente y además, hace que las personas asocien el abuso con bienestar a nivel subconsciente, por estúpido que pueda sonar.

Los escritos de este tipo, vienen a reforzar las nociones erradas de una sociedad que solapa el abuso sexual, culpa a la víctima del mismo y con ello justifica al abusador para que siga jodiéndole la vida a más personas, transmitiendo ETS o aún peor... hijos.

Pero dejando de lado este ejemplo (pues únicamente es eso: un ejemplo), recordemos que desde que se inventó la escritura, esta ha sido un medio idóneo para la instrucción y el adiestramiento. Y si no me creen, consulten cualquier libro de historia de la literatura, investiguen para qué se utilizaban las epopeyas griegas en el siglo X a.C. y luego vengan a negarme lo que he escrito: la literatura siempre ha tenido una finalidad didáctica, porque está comprobado de todas las formas posibles que es un medio de difusión de ideas de lo más confiable. Lo que leemos nos influencia y sobre todo, si esto que leemos nos gusta. Y ya que tomaron un libro de historia, por favor pasen a cualquier capítulo dictatorial, pregunten por los libros que quemaron, los libros que permitieron y la ideología reinante. Es más, para más ejemplos, hablemos de La Biblia.

Estamos de acuerdo con que La Biblia es el mayor long seller de todos los tiempos. El libro más leído, más vendido y uno de los que más daño ha hecho en todo el mundo. Y no, no es que yo sea una atea satánica que quiere ver el mundo arde, es que simplemente soy realista: La Biblia es un libro de adiestramiento masivo, un arma ideológica, una estrategia política. Todo eso y más.

¿Alguien recuerda la Edad Media?, esa época que estaba dominada por La Iglesia y a la cual se le llamó "oscurantismo", pues bien, ese milenio perdido para la ciencia fue producto de la manipulación mediática de La Biblia. Las cúpulas de poder la utilizaban para meterle miedo a los fulanos pobres y sacarle dinero a los fulanos ricos. Llevó mil años desafiar esta ideología, crearse un criterio propio y ver más allá de los mensajes difundidos por este tipo de literatura, la cual habla toda sobre sumisión y la bendición que es el vivir bajo el yugo de los reyes, que tienen la bendición de Dios. Además de las innumerables recompensas que habrá en el otro mundo para los "buenos, sufridos, pacientes y sacrificados".

Aún ahora, La Biblia es mal usada como un arma contra los movimientos sociales. Antes fue usada para decir que los negros no tenían alma y debían servir a los blancos. Ahora, para condenar a las personas LGTB+. La gente sigue leyendo y sigue creyendo esas cosas, en lo más profundo de su mente.

Gente. La ficción es simple ficción, sí, pero transmite ideas. La ficción no puede simplemente ignorarse, porque aunque la ignoremos, se queda muy al fondo de nuestra mente y la aplicamos en la realidad. Por favor, hagan un examen de consciencia, busquen sus referentes ficticios (libros, fanfics, cómic, manga, anime, videojuegos...), busquen los temas sobre los que giran estos. Evalúen la forma en la que l@s han influenciado, examinando detalles, pensamientos, trozos de conversaciones. Se darán cuenta que toda su filosofía de vida la han sacado de la ficción a la que se han visto sometid@s.

Yo crecí viendo Xena en la t.v., la Mujer Maravilla, Mulan, entre otras cosas que mostraban mujeres que rompían los paradigmas de la época. Las primeras lecturas que me interesaron, hablaban sobre sueños, libertad y motivaciones, independencia. Los primeros anime que vi, tomaban muy normal el tema de la sexualidad LGTB+ y presentaban chicas fuertes, soñadoras y luchadoras. Hoy día, sigo apreciando las mismas cosas en mis ficciones. E incluso más, pues mi criterio se ha nutrido con realidades que superan algunas de estas ficciones. 

Somos lo que leemos. Somos nuestras ficciones. No lo olviden.

Con esto me despido. Buenas noches.

1 comentario:

  1. ¡Te aplaudo de pie por esta entrada!
    ¿Hasta cuándo seguiremos viendo en fanfics y doujinshis (incluso mangas, lamentablemente... cofNakamuracof) que las violaciones y el maltrato son sinónimos de amor?
    Lamentablemente esto no parará... porque es un círculo vicioso en la que las que ya tienen lavado el cerebro lavarán el de las novatas que apenas experimentan en el mundo del yaoi.
    Lo peor es que incluso se ve tanta intolerancia al querer manifestar nuestro descontento por este tipo de "expresiones" en los fandoms. Ahora es normal poner shota y porno juntos (pedofilia en su máxima expresión)... y ay de la que decide decir "no me gustó", porque serás apedreada hasta la muerte.
    Existe un concepto tan errado insertado en la mente de las "fujoshis" de hoy porque muchas son inexpertas en muchos sentidos; son simples adolescentes (preadolescentes ahora, y en su mayoría) que ven todo esto como algo novedoso e incluso excitante.
    El concepto de ficción está completamente descontrolado.

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